
No se ve en la Región no nos cabe duda que existió o que quizás existe nosotros al menos no lo hemos visto, para los integrantes de la UCN campus del que lleva su nombre, es casi un árbol mitológico mas bien de leyenda, lo real es que hoy crece en Tucumán, Santiago del Estero, Chaco, Santa Fé, Catamarca, Salta, Jujuy, Córdoba y San Luis todas ciudades argentinas.
Dice el administrador de la página en la que encontramos esta información, "que el Guayacán, es de color negro y se lo denomina el “ébano argentino”". jaja! permitanos reirnos y corregirlo "el ébano Coquimbano" quizás quiso decir.
El famoso Guayacán puntano ya era “el árbol” en 1885. En la actualidad este bello árbol ha formado una atractiva e insólita unión con otra planta de su misma especie; llama la atención como sus ramas se retuercen y se entrecruzan “fucionándose” entre si.
“Algunos técnicos opinan que es herencia de un ayer más caluroso y explican su soledad tanto por la lejanía como el centro de difusión de la especie y por el intenso aprovechamiento leñero que padeció otrora”.
Cuenta la leyenda que los lugareños de San Luis detrás de su insólita presencia, intuyen algo mágico, por eso “el árbol” ha sobrevivido más de un siglo con la celosa custodia de ellos.
Que lástima, No supimos Cuidarlo!!!!
Al Guayacán le adjudican propiedades curativas, y mágicas con las que “escudan” de males a los recién nacidos colgándoles un collar de sus frutos.
A sus hojas y corteza se le atribuyen excelentes propiedades vulnerarias y se hace uso de él contra las neuralgias reumáticas y en los casos de golpes.
En las provincias del Norte de la Argentina el Guayacán goza fama de preservar el rayo.
Los aborígenes del Gran Chaco utilizaban sus semillas para extraer el color negro, con que tenían sus tejidos.
Pacho O’ Donnel en su libro “La historia que no nos contaron”, relata un episodio que comienza así:
.......“En 1530 Frascator había publicado su libro “Syphilo”, que bautizó a la hasta entonces poco conocida enfermedad (sífilis). Como muchas obras de medicina de la época, escrita en forma de poema.
“Syphilo”, indio americano, libra una imposible batalla contra la enfermedad, y ruega a los dioses que le traigan un bálsamo que lo cure.
Estos hacen crecer el “guayacán”, árbol milagroso cuya resina bebida en tisana le devuelve la salud perdida. ...”
Datos del Árbol:
GUAYACÁN: Caesalpinia paraguariensis (D. Parodi) Burk. Clase: Dicotiledóneas. Familias: Leguminosas. Sinónimos técnicos: (Caesalpinia melanocarpa. Griseb). Sinónimo vulgar: Ibiráverá; Guayacán negro.
El Arbol: Su porte se modifica según el sitio donde crece; puede alcanzar 18 m. de altura y 1 m. de diámetro, con un tronco relativamente corto (2-6 m), con corteza delgada (2-3 cm. de espesor) formada por escamas de color castaño-verdoso oscuro, que se despega y cae en trozos dejando ver manchas irregulares de color gris claro a verde claro. Su copa es amplia, con follaje inserto en el extremo de las ramas.
Hojas: Son caducas, compuestas de 3 a 6 yugas imparipinadas y una longitud total de hasta 12 cm; cada pina está formada por 6-10 pares de folíolos opuestos, elípticos u ovoides, margen entero, nervadura central bien demarcada, de 4 a 8 mm de largo por 1,5-5 mm de ancho, insertos sobre un raquis.
Flores: Hermafroditas, agrupadas en racimos axilares simples, cortos, de 2-3 cm de largo, con 8-15 flores cada una, de color amarillo-anaranjado que resaltan hermosamente en el verdor de la floresta serrana.
Fruto: Es una vaina indehiscente, ovoide o elíptico, de color negro-violado, lustroso, leñoso, achatado, de 3-5 cm de largo por 1-3 de ancho y 1 cm de grosor, con 2-4 semillas lustrosas de color marrón-rojizo, de forma ovoidea de 8 mm de largo, comprimidas, lisas, con abundante albumes vidrioso. Cada racimo de flores da lugar a la formación de una o dos vainas que maduran de marzo a junio.
Madera: Es más dura y de mayor poder calorífico, aún más que el quebracho, produce 4.200 kcal por kilo, dando excelente carbón. Su peso específico, de 1,180 kg/dm3, además su textura es fina y homogénea con grano entrelazado, que la hace de difícil trabajabilidad.
Usos: Es muy preciada por su gran duración a la intemperie, bajo el agua o enterrada, encontrando excelente utilización como durmientes, postes, construcciones hidráulicas, pilotes, tranqueras, varillas de alambrados, etc. Encuentra aplicación en la fabricación de diversas partes de instrumentos musicales, como ser diapasones, botones, cejillas y clavijas de violines y guitarras, etc. Por su semejanza en propiedades y de estructura con la madera de “ebano”, a la que podría reemplazar en algunos usos.
Dice el administrador de la página en la que encontramos esta información, "que el Guayacán, es de color negro y se lo denomina el “ébano argentino”". jaja! permitanos reirnos y corregirlo "el ébano Coquimbano" quizás quiso decir.
Historia de la vida
El famoso Guayacán puntano ya era “el árbol” en 1885. En la actualidad este bello árbol ha formado una atractiva e insólita unión con otra planta de su misma especie; llama la atención como sus ramas se retuercen y se entrecruzan “fucionándose” entre si.
“Algunos técnicos opinan que es herencia de un ayer más caluroso y explican su soledad tanto por la lejanía como el centro de difusión de la especie y por el intenso aprovechamiento leñero que padeció otrora”.
Cuenta la leyenda que los lugareños de San Luis detrás de su insólita presencia, intuyen algo mágico, por eso “el árbol” ha sobrevivido más de un siglo con la celosa custodia de ellos.
Que lástima, No supimos Cuidarlo!!!!
La magia del “árbol”
Al Guayacán le adjudican propiedades curativas, y mágicas con las que “escudan” de males a los recién nacidos colgándoles un collar de sus frutos.
A sus hojas y corteza se le atribuyen excelentes propiedades vulnerarias y se hace uso de él contra las neuralgias reumáticas y en los casos de golpes.
En las provincias del Norte de la Argentina el Guayacán goza fama de preservar el rayo.
Los aborígenes del Gran Chaco utilizaban sus semillas para extraer el color negro, con que tenían sus tejidos.
El Árbol de la Vida
Pacho O’ Donnel en su libro “La historia que no nos contaron”, relata un episodio que comienza así:
.......“En 1530 Frascator había publicado su libro “Syphilo”, que bautizó a la hasta entonces poco conocida enfermedad (sífilis). Como muchas obras de medicina de la época, escrita en forma de poema.
“Syphilo”, indio americano, libra una imposible batalla contra la enfermedad, y ruega a los dioses que le traigan un bálsamo que lo cure.
Estos hacen crecer el “guayacán”, árbol milagroso cuya resina bebida en tisana le devuelve la salud perdida. ...”
Datos del Árbol:
GUAYACÁN: Caesalpinia paraguariensis (D. Parodi) Burk. Clase: Dicotiledóneas. Familias: Leguminosas. Sinónimos técnicos: (Caesalpinia melanocarpa. Griseb). Sinónimo vulgar: Ibiráverá; Guayacán negro.
El Arbol: Su porte se modifica según el sitio donde crece; puede alcanzar 18 m. de altura y 1 m. de diámetro, con un tronco relativamente corto (2-6 m), con corteza delgada (2-3 cm. de espesor) formada por escamas de color castaño-verdoso oscuro, que se despega y cae en trozos dejando ver manchas irregulares de color gris claro a verde claro. Su copa es amplia, con follaje inserto en el extremo de las ramas.
Hojas: Son caducas, compuestas de 3 a 6 yugas imparipinadas y una longitud total de hasta 12 cm; cada pina está formada por 6-10 pares de folíolos opuestos, elípticos u ovoides, margen entero, nervadura central bien demarcada, de 4 a 8 mm de largo por 1,5-5 mm de ancho, insertos sobre un raquis.
Flores: Hermafroditas, agrupadas en racimos axilares simples, cortos, de 2-3 cm de largo, con 8-15 flores cada una, de color amarillo-anaranjado que resaltan hermosamente en el verdor de la floresta serrana.
Fruto: Es una vaina indehiscente, ovoide o elíptico, de color negro-violado, lustroso, leñoso, achatado, de 3-5 cm de largo por 1-3 de ancho y 1 cm de grosor, con 2-4 semillas lustrosas de color marrón-rojizo, de forma ovoidea de 8 mm de largo, comprimidas, lisas, con abundante albumes vidrioso. Cada racimo de flores da lugar a la formación de una o dos vainas que maduran de marzo a junio.
Madera: Es más dura y de mayor poder calorífico, aún más que el quebracho, produce 4.200 kcal por kilo, dando excelente carbón. Su peso específico, de 1,180 kg/dm3, además su textura es fina y homogénea con grano entrelazado, que la hace de difícil trabajabilidad.
Usos: Es muy preciada por su gran duración a la intemperie, bajo el agua o enterrada, encontrando excelente utilización como durmientes, postes, construcciones hidráulicas, pilotes, tranqueras, varillas de alambrados, etc. Encuentra aplicación en la fabricación de diversas partes de instrumentos musicales, como ser diapasones, botones, cejillas y clavijas de violines y guitarras, etc. Por su semejanza en propiedades y de estructura con la madera de “ebano”, a la que podría reemplazar en algunos usos.

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